La vida digital después de la muerte

La tecnología de Big Data, la capacidad de analizar cantidades masivas de datos, es algo que solo empezó a ser viable recientemente debido a los avances en la tecnología que permiten analizarlos, y de los procesadores que cada día lo hacen más eficientemente.

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Con los mares de datos personales que voluntariamente publican los aficionados a las redes sociales, hoy es posible crear modelos de la personalidad de los humanos. Si aunamos a esto los avances en la inteligencia artificial, no estamos muy lejos del día en que pueda construirse un doble digital de cualquier persona.

En las redes sociales, la gente publica su edad, profesión, quienes son sus amigos y familiares, qué les gusta y que no, cuál es su música favorita, qué deportes practica y muchas otras cosas más. También, en tiempo real, a través de nuestros teléfonos compartimos dónde estamos y las rutas precisas de todos nuestros viajes. Además, es posible ligar estos datos a los artículos que adquirimos a través del Internet: ropa, boletos de avión, reservaciones de hotel, boletos para conciertos. Agréguenle a esto todos los datos de nuestras transacciones con tarjeta de crédito, nuestras cuentas de banco y los detalles de las propiedades que poseemos, tales como bienes inmuebles y automóviles.

¿Cómo sería un doble digital? Al principio un robot no físico, esto es, un programa de computadora que se comporte igual que una persona. Si mi amigo Roberto activara su doble digital, yo podría intercambiar correos electrónicos o chatear con el robot sin darme cuenta que no es mi amigo real con quien platico electrónicamente.

Cuando llegue este momento, existirán dobles digitales inmortales que cuando nos despidamos de este mundo físico podrán seguir existiendo por su cuenta, comunicándose con amigos reales o digitales. Los dobles digitales al principio no tendrán conciencia. Algunos dicen que la adquirirán en el futuro cuando se puedan hacer copias enteras de nuestro cerebro. En la ciencia llamada Teoría de la Información Integrada, la conciencia es una consecuencia de la información y cualquier dispositivo computacional con suficiente densidad de información por definición tiene conciencia. La hipótesis es que hay diferentes tipos de conciencias.

La personalidad de los robots seguirá cambiando de acuerdo a los datos que proporcionamos. Sin embargo, aunque la persona real ya no exista, dichos robots podrán seguir aprendiendo por su cuenta si los independizamos al morir. Si ya saben cuáles son nuestros intereses que alimentamos a través de nuestra vida en línea, no hay motivo por el cual nuestro doble digital no continúe haciendo lo mismo después de nuestra muerte.

Aunque sea posible crear dobles digitales usando solo la información que ya se colecta acerca de nosotros, algunos científicos están desarrollando sistemas para crear dobles voluntariamente. Esto es, la persona que quiere crear su doble proporciona información específicamente para este propósito.

Ya hemos visto, sobre todo en los últimos dos años, como las tecnologías tienen el riesgo de caer en malas manos y utilizarse para causar daño. Sin duda pasará lo mismo con los dobles digitales de maneras que aún no podemos imaginar.

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