El Fracaso de la Tecnología (Parte I)

Durante los seis años que escribí semanalmente mi columna Cavilaciones, lo hice con el entusiasmo y la esperanza de que gracias a la tecnología los humanos muy pronto disfrutaríamos una nueva era de progreso, paz, armonía y felicidad. Pensaba que para nuestro bienestar, las redes sociales servirían para acercarnos a quienes estamos geográficamente distantes para así lograr que el mundo sea más justo y para disminuir la desigualdad. Pensaba que los ingenieros con buenas intenciones podrían proteger nuestra información de los bandidos que la roban para extorsionarnos. Todo lo contrario ha sucedido. Ya perdí la fe en la tecnología como un instrumento para el bien de la humanidad.

La Guerra Contra la Democracia

democracia

La democracia, el complejo proceso para elegir a nuestros gobernantes, siempre ha estado bajo constante asedio en todas partes del mundo, y hasta recientemente, quizás principalmente por actores domésticos. La manipulación de la opinión pública, la compra de votos, los fraudes en las casillas electorales, las contribuciones ilegales a las campañas, las alteraciones de los padrones electorales y el hackeo de las máquinas electrónicas para votar son ejemplos de crasos ataques a los procesos democráticos. Afortunadamente, existen grupos de ciudadanos comprometidos cuya misión es descubrir, combatir y minimizar los efectos de estas agresiones para así promover un juego parejo en las elecciones.

Pero hoy, debido a la tecnología, la democracia puede debilitarse de una manera mucho más insidiosa: moldeando la opinión pública por medio de las redes sociales como Facebook y los motores de búsqueda como Google. Estas actividades electrónicas son tan arcanas que no pueden observarse y prevenirse por ciudadanos comunes y corrientes. Los embestidas cibernéticas contra la democracia no se ven a simple vista y solo se descubren cuando ya causaron daños catastróficos. Las redes sociales han hecho fácil y barato que cualquier país logre lo que antes era costoso y difícil: intervenir directamente en las elecciones de otro.

Todos los días se publican nuevos detalles acerca de cómo Rusia influenció las elecciones presidenciales a favor de Donald Trump. Los rusos manipularon la opinión pública por medio de Facebook y Google. Este tipo de ataque a gran escala no tiene precedentes.

Uso como ejemplo a Google y Facebook porque son las compañías líderes, las más poderosas y las que por lo tanto tienen una especial responsabilidad de asegurar que sus sistemas no sean secuestrados por malos actores con fines siniestros. Estas empresas tienen competidores que funcionan de manera similar y son igual de culpables de lo que está sucediendo.

La principal fuente de ingresos de Google y Facebook son los anuncios publicitarios que aparecen en sus plataformas. Con estos generan miles de millones de dólares de ingresos al año. ¿Por qué son tan efectivos estos anuncios? Porque pueden dirigirse precisamente a las personas a las que las empresas desean vender sus productos y servicios. Si una empresa quiere que un anuncio se le muestre a los jóvenes de 20 a 35 años de edad, con estudios de secundaria y preparatoria, que ganen entre $5,000 y $15,000 pesos al mes, que les guste la música de Maná y que vivan en Sonora y Baja California, Facebook asegura que lo verán las personas que satisfagan ese criterio.

Esto es un cambio tectónico en la industria de la mercadotecnia y publicidad. Estas técnicas para enfocar los mensajes no existían hace 10 años; hoy funcionan con precisión quirúrgica.

¿Cómo obtienen esta información personal Google y Facebook? Primero porque todo lo que hacemos en línea se graba, se analiza y se guarda. Segundo porque nosotros mismos ofrecemos ciegamente esa información. Si ustedes ven que sus amigos están comiendo en un restaurante en París, también lo están viendo Google y Facebook.

Para administrar los anuncios, Google y Facebook inicialmente formaron departamentos con personal dedicado a revisarlos y aprobarlos antes de publicarlos. Fue tan explosivo el crecimiento, y tan ciega la fe en la tecnología, que hoy no hay empleados que hacen esto. Fueron reemplazados por programas de computadora que no saben quien está pagando por ellos y que aún no son lo suficientemente inteligentes para filtrar los anuncios tendenciosos y las noticias falsas. Está tan automatizado este proceso que, en el caso de Google, ¡ni los mismos compradores saben en que sitios se publican!

Rusia utilizó esta tecnología para enviar noticias falsas y verterle gasolina a las llamas de la discordia durante la campaña presidencial. Para ayudar a Trump, utilizaron miles de anuncios dirigidos a los distritos electorales de los estados que sorpresivamente le dieron la victoria a Trump (Michigan, Wisconsin y Pennsylvania). Ya pasaron meses desde la elección y apenas están descubriéndose los detalles y la magnitud de este ataque a la soberanía de nuestro vecino del norte.

La propagación de noticias falsas es instantánea y ya que se publican es prácticamente imposible borrarlas. La información falsa penetra todas las defensas. Escasas horas después de la masacre en Las Vegas, se publicaron noticias falsas acerca del asesino en masa tratando de vincularlo con un movimiento anti-Trump y con ISIS. La gente cree esto porque está acondicionada a recibir información solo de los medios que reafirman sus propias creencias.

No veo una solución fácil a este gran problema. No hay duda que lo mismo pasa en nuestro país pero aún no hemos despertado.

Algo Positivo

Hace dos años escribí unas Cavilaciones en donde mencioné que algún día existiría una tecnología que haría posible que dos personas se comuniquen por teléfono hablando idiomas diferentes. Que sería posible que una persona en México que no sabe francés, por ejemplo, platique con alguien en Francia que no sabe español. Lo que dice la persona en español su interlocutor lo oye en francés y viceversa. Este mes Google anunció que por medio de su nuevo teléfono inteligente Pixel 2, esto ya es posible en 40 idiomas.

Se me ocurren varias formas de cómo este maravilloso y mágico nuevo método de comunicación que romperá tantas barreras también podría utilizarse para causar daño. Espero que no suceda.

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