¡ #@%^*#* Bancos!

En marzo del 2012, cuando escribía mis Cavilaciones en el periódico El Mexicano, dedique una de mis columnas a lo frustrante que es trabajar con los bancos mexicanos. Desgraciadamente, más de seis años después, muy poco ha cambiado. Les voy a relatar algunas experiencias recientes.

Mi padre, quien ya cumplió 99 años, no puede cobrar cheques de su propia cuenta en su banco. ¿Por qué? Porque a su edad su firma ya no es idéntica a la que era cuando abrió su cuenta hace décadas. Yo entendería si él firmase un cheque y se lo diera a otra persona para que lo cobrara. Pero no. El puede ir al banco, acercarse a la ventanilla con su chequera en mano, con su identificación del INE y firmar el cheque delante del empleado del banco y le dicen que esa no es la firma registrada en la cuenta y por lo tanto no le canjean el cheque. Por suerte desde hace mucho tiempo agregó a su cuenta la firma de mi hermana y ella es la que firma los cheques (espero que no empiece a cambiar la firma de mi hermana).

Recientemente me nombraron presidente y representante legal del Patronato Pro Hospital Civil de Tijuana, A.C., una organización sin fines de lucro que ayuda a niños que padecen cáncer. El Patronato se fundó hace casi veinte años y tiene cuentas en dos bancos. Al asumir mi nuevo puesto, se procedió a cambiar las firmas autorizadas de dichas cuentas. El proceso de cambio de firmas tardó cuatro meses. ¡Cuatro meses! Llegué al banco con el acta de la asamblea con mi nombramiento y mi tarjeta de identificación. Recibieron los papeles y me dijeron que tenían que enviarlos al jurídico. En un caso el jurídico era una firma local aquí en Tijuana. En el otro (Banorte), los papeles tenían que enviarse a la Ciudad de México. Me informaron que me avisarían cuando se aprobara el cambio.

Aquí fue donde empezó el proceso de rechazo y de entrega de nuevos papeles. Primero porque había un párrafo en el acta que tenía que modificarse. Esto parece fácil pero no lo es porque las actas tienen que registrarse ante un notario y después ante el registro público, algo que puede tardar semanas. Después que se corrigió el acta con mi nombramiento, me pidieron de nuevo el acta constitutiva original. Les pregunté por qué la necesitaban, dado que las cuentas tenían años de estar abiertas. La respuesta era que las necesitaba el jurídico. Después de entregar el acta constitutiva, me empezaron a pedir, una por una, todas las actas de las asambleas desde hace 17 años. Todas con destino a los jurídicos que siempre actuaron de manera parsimoniosa.  Como les dije anteriormente, cuatro meses después de primera visita se pudieron cambiar las firmas.

Esta semana rechazaron dos depósitos de donativos al Patronato. El primero porque el cheque decía Patronato del Hospital Civil de Tijuana, en vez de Patronato Pro Hospital Civil de Tijuana. El segundo porque estaba abreviada la palabra Tijuana como Tij., obviamente porque el nombre está muy largo y a duras penas cabe en el renglón, aun cuando se achica la letra.

Pinches bancos. Se requiere mucha paciencia trabajar con ellos. Sus procesos burocráticos hacen que los negocios no funcionen eficientemente. ¡Qué lástima!

¿Han tenido ustedes experiencias frustrantes?

 

Te invito a que compartas mi columna.

 

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