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La congestión vehicular en Tijuana

El último año empeoró más que nunca la congestión del tráfico vehicular en Tijuana. Cada vez que me encuentro en una reunión surge el tema del tráfico. “Me tomó 40 minutos en llegar aquí desde mi casa. Antes me tomaba 15”. “¿Ya viste cómo esta el tráfico en el Boulevard?”. Cuando apenas empezaba este problema era admirable la paciencia de los Tijuanenses que resignados en sus autos avanzaban lentamente a su destino sin protestar ni violar las leyes de tránsito. Esto ya cambió. Hoy los automovilistas en nuestra ciudad se pasan los altos y los semáforos en rojo, inventan carriles donde no existen, embisten a otros vehículos, insultan verbalmente y con señas, y se les nota visiblemente un nivel justificable de ira ante su impotencia.

trafico

Las congestiones del tráfico vehicular ocurren cuando se genera una demanda mayor que la capacidad de las calles. A esto se le llama saturación. Normalmente hay muchas circunstancias que pueden causar y agravar la congestión. El aumento constante del número de vehículos, lo cual sucede conforme crecen los centros urbanos, provoca congestiones. También los accidentes, las obras en las vialidades y el clima. Estas son las causas principales de la saturación vial que se estudian en las escuelas de ingeniería que se especializan en este tema. Se estudian para poder planear cómo debe crecer una ciudad y evitar que sus calles se saturen.

No encontré referencias en mi pequeña investigación a las causas principales de la saturación que afecta a nuestra ciudad: la mala planeación y ejecución de las obras. Para empezar, nadie le cree a las autoridades la fecha que anuncian para que finalice una obra. Nunca se terminan a tiempo y con frecuencia tardan más del doble. Muchas veces se inicia una obra cerrando una calle y después ya no se trabaja en ella por semanas. Muchas obras en Tijuana no mejoran sino empeoran el tráfico, aún después de que se finalicen.

Espero que el SITT, la famosa ruta troncal, funcione algún día. El ayuntamiento anterior no terminó la obra como prometió. Cuando la meta de una obra como el SITT es agilizar el tráfico, el resultado hasta el momento es el opuesto. Por ejemplo, el Paseo de los Héroes, una de las zonas más transitadas de la ciudad, con frecuencia sufría congestiones. El SITT empeoró la situación al adjudicarse un carril dedicado a los nuevos autobuses, lo cual disminuye 25% la capacidad de la avenida. Solo he logrado avistar unos cuantos autobuses del SITT en el carril dedicado, los cuales estarían vacíos sino fuera por los automovilistas que los utilizan indebidamente. Del otro lado del Paseo, en la zona de Plaza Río, los taxis se estacionan en donde quieran esperando pasajeros lo cual estrangula la vialidad a dos carriles. Nunca he visto que las autoridades prohíban que se estacionen los taxis en lugares indebidos bloqueando las calles de la ciudad.

Cuando hay problemas en las calles se crea una cultura vial agresiva que después es muy difícil de corregir. Ojalá que esta cultura no se normalice en Tijuana.

Sobre los servicios de salud en México

Ya tenía más de una década viviendo en Estados Unidos cuando decidimos tomar unas vacaciones en Cancún. Estábamos cenando en un restaurante cuando mi hijo de 13 años empezó a sufrir un ataque de asma. No había traído al viaje el inhalador que siempre lo acompañaba para resolver estas situaciones. Después de unos cuantos minutos ya tenía muchas dificultades para respirar. Alarmados salimos del lugar en busca de un taxi para que nos llevara al centro de atención médica más cercano. El chofer nos dijo que no había hospitales o clínicas en donde estábamos y que la única opción era ir al centro de la ciudad que en esa época era muy pequeña (esto sucedió hace más de 25 años). Nos explicó que tardaríamos más de media hora en llegar.

salud

Fue entonces que nos entró el pánico. ¿Qué podemos hacer?, nos preguntábamos. Entonces pensé en algo que no se le ocurriría a un americano porque allá no puede suceder. “Hay alguna farmacia por aquí?”, le pregunté. Nos llevó a la más cercana. Le describí al boticario lo que estaba sucediendo y me dijo que si le daba mi consentimiento él podía inyectarle un bronquiodilatador. En unos minutos mi hijo se recuperó y se nos pasó el susto. Yo recuerdo con frecuencia al boticario que le salvó la vida a mi hijo.

Quizás no debamos quejarnos tanto de los servicios de salud de nuestro país. Mi hijo cuando era infante fue internado numerosas veces en Estados Unidos porque los varios doctores que lo trataban no diagnosticaron correctamente que tenía asma. Cada evento, aunque teníamos seguro médico, nos costaba un dineral. En una ocasión que estábamos de visita en Tijuana tuvo una recaída y lo tuvieron que hospitalizar. El médico que lo atendió rápidamente descubrió lo que tenía y desde ese entonces no hubo más hospitalizaciones (Nota positiva: mi hijo ya tiene más de 20 años sin asma).

Los servicios médicos que recibimos en México, cuando menos en las zonas urbanas, son de igual o mejor calidad que los que se ofrecen en los países del primer mundo. Y aunque mis amigos médicos tal vez me critiquen, yo creo que los consultorios de las Farmacias Similares son una buena alternativa para las familias de escasos recursos para abordar padecimientos leves.

Lo que me motivó a escribir estas Cavilaciones fue una conversación reciente entre un grupo de amigos sobre este tema. Uno de ellos, quien vivió muchos años en Suiza, el país más rico del mundo, nos relató que conseguir citas ahí para ver un médico es muy complicado, los costos son muy altos y los cuidados dejan mucho que desear.

Hace cuatro años a mi madre le recomendaron que visitara a un médico en San Diego para obtener una segunda opinión con respecto a una posible intervención quirúrgica. El médico no se presentó porque tuvo una urgencia. De todas maneras nos llegó una cuenta por cientos de dólares. Esto no sucedería en nuestro país.

No hay que quejarnos tanto. México tiene buenos médicos y un sistema de servicios de salud ad hoc para nuestro país.

¡Hay muchos tramposos!

Hay quienes piensan que hacer trampa es parte de la naturaleza humana; que nacemos con esta hierba venenosa que tenemos que podar constantemente. Otros piensan lo contrario, que los humanos estamos diseñados para ser honestos y que es nuestro entorno el que nos transforma. Independientemente de cuál teoría sea la correcta, la realidad es que mucha gente hace trampa.

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Aunque en estas Cavilaciones me enfoco principalmente en los estudiantes, hacer trampa es popular en todas las actividades de los humanos. ¿Ustedes creen que los políticos hacen trampa? ¿Y que tal los deportistas? En los deportes de alto nivel la competencia es tan brutal que cualquier ventaja, cuán pequeña que sea, puede ser la diferencia entre ganar y perder, lo cual en muchos casos significa millones de dólares. Un ejemplo es el caso infame de Lance Armstrong, el alguna vez reconocido y admirado como el mejor ciclista del mundo que solo ganó porque tenía una organización enorme especializada en hacer trampa y esconderlo. Recuerden a los beisbolistas profesionales famosos que usaron esteroides para poder batear 75 jonrones en un año. También al equipo entero de atletismo de Rusia que fue vetado de los pasados juegos olímpicos de Río de Janeiro. Y así hay cientos de casos.

También sucede en las actividades académicas. Son muchos los profesores de alto prestigio en el mundo que han sido obligados a renunciar a sus puestos porque mintieron sobre sus logros académicos o plagiaron el contenido que publicaron. Ahora con las herramientas disponibles en el Internet, es muy fácil analizar textos para ver si son originales o fueron plagiados. Esto fue lo que hizo Aristegui Noticias al analizar la tesis de Enrique Peña Nieto, que sin duda contiene amplios segmentos copiados textualmente de otras obras. No es defendible que lo quiera justificar (al igual que muchos otros de sus actos).

Mi hija y su esposo ambos son profesores en universidades en Estados Unidos. Para concluir este tema les relataré lo que recientemente me platicaron de casos de estudiantes que han sorprendido haciendo trampa con o sin tecnología. El primer caso es de un estudiante que siempre pedía permiso para ir al baño durante los exámenes, a veces más de una vez. Sacaba buenas calificaciones aunque faltaba mucho a clase y no entregaba tareas. Los maestros sospecharon que algo no estaba bien y decidieron hacer una investigación secreta. En el siguiente examen cuando pidió permiso para salir de nuevo del aula había alguien afuera quien lo siguió para ver que hacía. Descubrieron que su truco era tener una computadora escondida en el baño en la cual podía buscar las respuestas del examen.

El segundo caso fue de una estudiante que implementó un acordeón al estilo antiguo con notas escritas en el vaso de café de Starbucks que llevaba a los exámenes (no son tazas). Las escondía con el forro de cartón que se utiliza para poder sostener el vaso caliente. Para ver las notas bajaba el forro, giraba la taza hasta encontrar lo que quería, y volvía a subirlo. Mucha creatividad mal canalizada.

Querido Santa Claus:

Santa Claus, tal vez sigo siendo muy ingenuo creyendo que existes y por eso te sigo pidiendo lo que deseo para Navidad aunque rara vez me hagas caso. Y como ya te habrás dado cuenta, a estas alturas no te estoy pidiendo cosas solo para mí; ya no quiero ser egoísta. Por ejemplo, el año pasado te pedí como mi primer regalo que en México cuando menos empiecen a respetarse las leyes. Que todos las cumplan, pero más que nadie nuestros gobernantes. Pero no pasó nada, todo sigue igual. Nuestro gobierno sigue promulgando nuevas leyes que tampoco se cumplen. Sigue reinando la impunidad a todos los niveles.

Al cavilar sobre el trillado dicho: “todos tienen el gobierno que se merecen”, deduzco que a lo mejor sí es cierto porque la gran mayoría contribuimos al caos pasándonos los altos, no pagando impuestos y otras cosas que consideramos normales en México. En cuanto los altos, ayer tuve una cita en el consulado mexicano en San Diego para renovar mi pasaporte y tuve que salir de mi casa a las 5 AM para cruzar la frontera. Rara vez manejo a esa temprana hora. Durante el trayecto, me asombró que más de la mitad de los autos se pasaban los semáforos en rojo como si no existieran. Creerán que cuando no hay ni tráfico ni policías, no es obligación respetar los señalamientos viales. Inclusive creo que pensarían que mi auto estaba descompuesto porque me paré en un semáforo que tardó mucho en cambiar.

Santa, a lo mejor te estoy abrumando con tantos deseos, pero tengo otras cosas que te quiero pedir este año. Quiero que se resuelva el absurdo problema de la iluminación pública en Tijuana, el gran misterio de las famosas, o infames, luminarias. No nos merecemos una ciudad mal iluminada ni un gobierno, que viéndolo desde un punto muy sencillo, se haga bolas comprando focos. Quiero que no haya tantos asesinatos en nuestra ciudad, no importa que sean pleitos entre delincuentes. Finalmente, quiero que arreglen los baches en la calle enfrente de mi casa, aunque supongo que este deseo todo mundo te lo pide y comprendo que no tengas los recursos para satisfacernos a todos.

Mi cita en el consulado mexicano en San Diego era a las 7 AM. Llegué media hora antes porque es muy difícil calcular el tiempo para cruzar la frontera. Al punto de la hora se abrieron las puertas. Tuve que hacer varias filas, para entrar, para registrarme, para entregar un forma que tuve que llenar, para que me tomaran mis huellas, para pagar y finalmente para recoger mi nuevo pasaporte. En todas las colas los empleados me trataron amablemente y con respeto. ¿Tiempo total transcurrido? Una hora y media. Santa, no quiero ser malagradecido y por eso te doy las gracias porque sí hay cosas que funcionan mejor. Le dije a la persona que me entregó el pasaporte que me había impresionado mucho el buen servicio que me ofrecieron. Me sonrió y me dijo: “Gracias señor. Feliz Navidad”.

Navidad2015

No Dejes que tu Edad te Detenga

Leí este encabezado y pensé inmediatamente que se trataba de un artículo para animar a los que vivimos en la tercera edad a que sigamos adelante con nuestros proyectos, sobre todo ahora que vivimos muchos más años que antes. Pero no, resultó ser el consejo de Jordan Casey, “el programador más joven de Europa”. Su mensaje era para alentar a jóvenes como él a que formen sus propias empresas de tecnología y que no sea un obstáculo que todavía no puedan ni siquiera obtener una licencia para manejar.

“Ser un emprendedor joven tiene sus desventajas”, declaró Jordan. “A veces la gente no te toma en serio. Si eres joven y sabes lo que quieres hacer, no hay nada que te deba detener. No dejes que tu edad sea un obstáculo”.

Les invito a que vuelvan a leer el párrafo anterior pero sustituyan la palabra “joven” por “viejo”. Se darán cuenta que resuena con lo que sienten muchas personas de la tercera edad.

La tercera edad se refiere a las últimas décadas de la vida en la cual nos aproximamos a la edad máxima que podemos vivir. Desde el año 1500 hasta el 1850, la expectativa de vida al nacer fue alrededor de 40 años. En los últimos 150 años aumentó a casi el doble. Muchas de nuestras leyes y costumbres se establecieron antes de que fuera normal vivir 80 años. Los sistemas de apoyo para pensionados ya no funcionan porque la gente vive más de lo que se esperaba. No alcanza el presupuesto para pagarle pensiones a millones de retirados que vivirán 25 años más de lo que se anticipó cuando se diseñaron los planes de jubilación. Este es el principal motivo que ha causado la desaparición de los trabajos de planta en los organismos del gobierno. Si no son de planta, no hay que pagarles pensión.

Sin embargo en muchos trabajos es obligatorio retirarse al llegar a cierta edad. Si alguien quiere seguir trabajando lo más probable es que tenga que cambiar de ocupación, algo que es difícil precisamente por la percepción de que una persona de la tercera edad no puede aprender nuevas habilidades y destrezas, algo que es absolutamente falso.

En países como Japón, la vejez en un símbolo de prestigio. Pero en muchos otros, los estereotipos sobre el envejecimiento, internalizados en la juventud y reforzados por décadas de comportamientos sociales, se convierten en las directrices que moldean nuestras actitudes y percepciones con respecto a las personas de la tercera edad.

Pareciera que el mundo se rige por prejuicios basados en nuestra edad. En muchas áreas de tecnología, puedes tener 17 años y ser un genio pero no es fácil que te hagan caso. Si eres una persona de la tercera edad, es más difícil conseguir trabajo simplemente porque eso eres. El mundo sería mejor si estas actitudes cambiaran en las siguientes décadas

A todos los jóvenes y ancianitos que leen estas Cavilaciones los exhorto a que sigan adelante con sus proyectos. ¡No dejen que la edad los detenga!