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Trump es un agujero negro

Un agujero negro es una región finita del universo que tiene en su interior una masa tan enorme que produce una fuerza de gravedad tan poderosa que nadie se escapa de su atracción, ni siquiera la luz. Un agujero negro puede devorar galaxias enteras.

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Donald Trump, el impredecible hombre más poderoso del mundo, es un agujero negro que ejerce una fuerza infinita sobre nuestra atención. Parece que no podemos dejar de hablar de él. Parece que no hay otros asuntos importantes. La mayoría de los reportajes que publica diariamente la prensa mundial se refieren a Trump. No hay ninguna reunión a la que yo asista que no domine el tema de Trump.

Desde su campaña presidencial Trump nos asombró con su capacidad para insultar, denigrar, mentir, exagerar, provocar odio y destapar la cloaca que contenía al racismo. Eso era cuando no concebíamos que pudiese ganar las elecciones. Eso era cuando no podía causarle daño real al mundo. Eso fue cuando el efecto de sus matutinas ráfagas twiteras era hacernos reír incrédulos. Hoy es diferente. Hoy nos sigue asombrando pero el asunto es serio. Hoy una gran parte de los países del mundo están en vilo tratando de entender cómo serán afectados por Trump.

Un agujero negro distorsiona la configuración del universo. Trump distorsiona nuestra realidad. ¿Quién pensaría que algún día añoraríamos al presidente George Bush? ¿Quién pensaría que hay hechos reales y hechos alternos? ¿Quién pensaría que viviríamos una época en la cual es muy difícil distinguir la verdad de la mentira? ¿Quién pensaría que el líder del mundo libre pudiese decir descaradamente falsedades fácilmente verificables? ¿Quién pensaría que un presidente de Estados Unidos fuese capaz en un solo mes de gobierno de enemistarse con sus propias agencias de seguridad? ¿Quién en México pensaría que en el siglo XXI el presidente de Estados Unidos nos viese como un enemigo despreciable? Esta es la nueva realidad gracias a Trump, un presidente que presume de saber más sobre la guerra que todos sus generales juntos. Un presidente que se cree infalible como el Papa.

Esta realidad es tan diferente a la anterior que hasta el momento nadie sabe cómo contrarrestarla. Hace unos días Trump acusó en una serie de twits al ex-presidente Obama, sin ninguna prueba que lo acredite, de haber intervenido sus teléfonos durante la campaña presidencial. El mismo FBI contradijo al presidente diciendo que no hubo tal intervención. Trump jamás se retracta de sus declaraciones aunque sean claramente falsas. Algunos reportajes afirman que Obama está furioso pero que aparte de negar lo ocurrido a través de su vocero, teme que cualquier otra respuesta de su parte lo pueda atrapar en el agujero negro de intriga de Trump. Ni siquiera Obama, uno de los políticos más hábiles de la historia, sabe cómo responderle a Trump.

Para los países del mundo es un riesgo acercarse a Trump. Es mejor mantener una distancia prudente y asumir una postura defensiva ante la incertidumbre. Desgraciadamente México no puede alejarse mucho. Estamos peligrosamente cerca del agujero negro.

La nueva política migratoria de Trump

Según Trump, los inmigrantes “rutinariamente victimizan a los americanos, no respetan la ley y son un amenaza” para las comunidades a lo largo del país. Para protegerse de estos millones de criminales, su gobierno acaba de anunciar nuevas medidas para deportarlos. La meta es aplicar las leyes de manera más estricta usando toda la fuerza del gobierno federal para localizar, arrestar y deportar a los indocumentados que hayan cometido cualquier tipo de crimen. Los gobiernos anteriores solo le daban prioridad a deportar a personas que cometiesen felonías, y no crímenes menores como violar las leyes de tránsito o tirar basura en la calle.

Mexican immigrant Bernardo Ortega Guerrero of Vera Cruz, Mexico, rides in a U.S. Immigration and Customs Enforcement bus while heading to a waiting deportation jet in Broadview, Il., Tuesday, May 25, 2010.  (AP Photo/LM Otero)

El motivo principal que causa la migración hacia el norte es el deseo de encontrar trabajo. Para trabajar en Estados Unidos forzosamente se necesita un número de seguro social (Social Security Number, o SSN) que solo pueden obtener legalmente los ciudadanos, los residentes legales y los que poseen visas de trabajo especiales. Usar un SSN falso es una felonía. Eso significa que según la nueva política de Trump todos los trabajadores indocumentados son criminales sujetos a deportación.

Las nuevas tácticas que utilizará Trump para expulsar a los indocumentados incluyen publicar sus crímenes y eliminar la protección de su privacidad; construir grandes instalaciones para encarcelarlos (¿campos de concentración?); acelerar las deportaciones; contratar a las policías locales para que los arresten; y contratar a 15,000 nuevos agentes de migración para aplicar la ley. Aún no se han autorizado los fondos para financiar estos programas que seguramente sufrirán oposición en el Congreso y en los tribunales.

Me cuesta trabajo pero quiero eliminar mis emociones de lo que pienso sobre este problema que nos va a afectar mucho a los mexicanos. La realidad es que no deberían existir los cruces ilegales a Estados Unidos. Los dos países hipócritamente se han hecho de la vista gorda ante el riesgo de un polvorín que por fin ya está explotando. Estados Unidos porque depende del trabajo digno, duro, honroso y mal pagado de los migrantes mexicanos. México porque depende de las remesas y por no haber hecho lo suficiente para fomentar la economía y crear trabajos para que desaparezca la necesidad de cruzar el río.

Muchas de las familias de origen mexicano que viven sin permiso en Estados Unidos tienen hijos americanos, están arraigadas en ese país y hoy están en riesgo de dividirse. Habrán muchas tragedias como la de la mujer indocumentada que fue arrestada porque su pareja que la golpeaba la habló a las autoridades migratorias. El odio y crueldad que Trump fomenta se propagará de costa a costa.

Para mí el meollo del asunto no es que Trump haya decidido que su mayor prioridad sea expulsar a nuestros compatriotas, sino la forma cruel y denigrante como lo está haciendo. La manera como nos pinta a todos con la misma brocha como pandilleros y violadores. Como bad hombres. Es muy decepcionante que Trump nos odie; es pero aún que halla millones que están de acuerdo con él.

Trump vs. la verdad

En mis Cavilaciones del 8 de diciembre del año pasado abordé el tema de la Era de la Posverdad. Mi enfoque en ese entonces fue en las teorías de conspiración falsas que siempre han existido pero que hoy son más fáciles de difundir a través de las redes sociales. Para esa fecha el equipo del presidente electo Donald J. Trump ya daba señales de que su estrategia sería mentir a diestra y siniestra para manipular a la prensa y la opinión pública. Hace dos meses no pensaba que la situación empeoraría pero Trump tiene la capacidad infinita para sorprendernos.

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Trump está normalizando la acción de mentir de tal forma que pronto los gobernantes nos mentirán con aún mayor descaro, inclusive cuando exista evidencia irrefutable que demuestre que sus pronunciamientos son falsos. Trump niega que se burló de un reportero con discapacidades aunque exista un video que han visto millones de personas en donde claramente lo hace. Cada vez será más difícil distinguir la verdad de la mentira porque la información que consumimos proviene de un sinnúmero de fuentes, muchas de ellas con la intención de engañarnos. Discernir la verdad nos obliga a escuchar continuamente a las fuentes de información que investigan los hechos, lo cual requiere mucho tiempo y esfuerzo. El resultado es que hoy vivimos dentro de una densa neblina de información con puntos de vista opuestos en donde cada quien cree lo que le conviene.

La asesora de Trump, Kellyanne Conway, una mujer con una habilidad extraordinaria para evadir preguntas, cambiar el tema y mentir a nombre de Trump, llegó al extremo de introducirnos al nuevo concepto de la “realidad alterna”, un mundo en que todo lo que dice Trump, aunque sea patentemente falso, es verdad.

Antier el presidente Trump, en su primer discurso a los miembros de las fuerzas armadas, afirmó, sin prueba alguna, que “la muy deshonesta prensa intencionalmente no reporta los ataques de terroristas radicales islámicos. Ellos tienen sus razones y ustedes entienden esto”, les dijo a los militares atónitos. Los reporteros preguntaron cuáles son esos ataques. La respuesta fue una lista con 78 ataques que incluye algunos de los que más cobertura tuvieron en la prensa internacional. Lo que hizo Trump es mentir para distraer la atención del desastre que ha sido su política de prohibir la entrada a Estados Unidos de personas de 7 países musulmanes. La asesora Conway defendió al presidente diciendo que lo único que él quiere es proteger al país de masacres como la de Bowling Green, ¡un ataque que nunca sucedió! Conway después pidió disculpas explicando que fue un error de dedo (más bien de boca). Sin embargo la prensa ya descubrió otras ocasiones en las cuales dijo la misma mentira.

Es tan grave el ataque a la verdad del presidente Trump y tan poderoso su púlpito que algunos piensan que quizás lo que hace es normal, puesto que todos los humanos mentimos. Las famosas mentiras blancas. Desafortunadamente las mentiras de Trump no son blancas. Son peligrosas para el planeta.

La tecnología que cambió al mundo

Michael Kosinski es un profesor de Comportamiento Organizacional en la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford. Para su tesis doctoral en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, Kosinski desarrolló una metodología que ofrece una explicación de las sorpresivas victorias de Donald Trump y del Brexit.

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La aspiración más grande de las campañas políticas es construir mensajes que se adapten precisamente a la personalidad y preferencias de cada persona. Lograr esto era imposible hace menos de diez años. Las técnicas de publicidad que hasta recientemente se consideraban avanzadas se focalizaban en perfiles demográficos que abarcaban grupos extensos, tales como “hombres que les gusta el fútbol” o “mujeres mayores de 30 años”. Para elaborar mensajes exclusivos para cierto tipo de personas se necesita conocerlas y saber cómo localizarlas. Por ejemplo, uno para las mujeres solteras mayores de 35 años que trabajan en un banco, que les gusta el color rojo, que son introvertidas, que viven en un departamento y que su artista preferido es Brad Pitt. Hoy las redes sociales son un colector constante de datos con los cuales se puede conocer y localizar a las personas.

Hay cinco grandes características en la rama de la psicometría que determinan la personalidad de un ser humano: lo franco, concienzudo, considerado, extrovertido y neurótico que es. Para medir esto era necesario llenar largos cuestionarios para extraer de la persona la información requerida para conocer su perfil. El descubrimiento de Kosinski es que toda la información necesaria para conocer a las personas está en el rastro digital que trazamos con nuestros teléfonos inteligentes en las redes sociales. Con solo contabilizar los “me gusta” de una persona en Facebook se puede determinar su personalidad con mayor precisión que con los cuestionarios.

La meta de Kosinski era cómo usar los datos de las redes sociales para estudiar el comportamiento humano, no para alterarlo. Se alarmó cuando se dio cuenta que sus técnicas podrían utilizarse para manipular la opinión pública. A través de las redes sociales se puede conocer a una persona mejor que lo que se conoce a sí misma. Pero en sentido inverso, los políticos pueden utilizar esta información para manipular la opinión pública con mensajes a grupos pequeños de personas con intereses afines.

Estas Cavilaciones se basan en un artículo que se publicó en la revista alemana Das Magazin en el cual los autores afirman que la campaña de Trump utilizó los servicios de la compañía inglesa Cambridge Analytica. La empresa utiliza técnicas similares a las que inventó Kosinski para dirigir mensajes con precisión quirúrgica a grupos pequeños con perfiles semejantes para convencerlos a que voten o a que no voten por algún candidato o causa. Hillary Clinton no utilizó estas técnicas.

Curiosamente, Trump en sus discursos post-electorales le ha dado gracias a la comunidad negra por no haber votado. ¿Casualidad o causalidad? Coincidentemente, Cambridge Analytica también trabajó para el Brexit. Steve Bannon, el asesor de Trump y el segundo hombre más poderoso en la Casa Blanca, es miembro del consejo directivo de Cambridge Analytica.

¡A negociar con el bully Trump!

“Si dejas que un bully se meta a tu patio, mañana estará en la puerta de tu casa y el día siguiente violará a tu esposa en tu propia cama.” Lyndon B. Johnson, 36° Presidente de los Estados Unidos.

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Hemos tenido más de un año para aprender la forma de pensar y actuar del bully Donald J. Trump, el nuevo Presidente de los Estados Unidos, quien tiene toda la intención de joder a nuestro país. Todas las esperanzas de que el espectáculo y las promesas de su campaña eran solo artificios para elegirse ya se desvanecieron. Solo hay un Trump y es el narcisista, megalómano, inseguro, inculto, autoritario y profundamente aislacionista con el cual nuestro país tendrá que lidiar durante los próximos 4 años.

No creo que la política de Trump tenga un enfoque exclusivamente anti-México. Su meta es aislar a Estados Unidos del resto del mundo para regresar a un pasado anterior a la globalización. Un hecho muy revelador fue que el martes de esta semana cuando ordenó la reanudación de dos proyectos de oleoductos suspendidos por años debido a su impacto negativo al medio ambiente, indicó que todos los tubos de acero y todas las partes deberán ser fabricadas en Estados Unidos. La meta de Trump es que todo lo posible se fabrique en Estados Unidos; que se eviten al máximo las importaciones. Como más del 70% de las exportaciones de México van a ese país, las posibles consecuencias para nuestra economía son devastadoras.

Durante su campaña Trump repitió constantemente que no quiere que sus adversarios sepan lo que piensa ni lo que va a hacer. Su estrategia es crear miedo, incertidumbre y duda. El entorno ideal para el bully Trump es un estado de caos controlado. Trump no cree en la estrategia de ganar-ganar, cuya meta es que el resultado de una negociación logre que uno más uno sea más que dos. Uno de sus oraciones más repetidas es “Vamos a hacer que América gane otra vez”, lo cual significa para él es que todos sus adversarios van a empezar a perder. Según él, México ya no podrá seguir aprovechándose del débil Estados Unidos con malos acuerdos comerciales. Si una meta firme de Trump es “balancear” el comercio entre los dos países, esto sería casi igual de desastroso que abandonar el TLCAN, una posibilidad que México no puede descartar.

Con este clima se va a enfrentar Enrique Peña Nieto cuando visite a Trump este mes en la Casa Blanca. Trump ha dicho que quiere renegociar el TLCAN, pero no ha anunciado todos los detalles de lo que quiere. Ayer estaba programada una reunión preliminar a la cual asistirán el Secretario de Hacienda Luis Videgaray y el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo con los líderes del equipo de Trump para iniciar las negociaciones. La reunión se llevará a cabo en el mismo día que se espera que Trump firme la orden para iniciar la construcción del infame muro. Eso no es un buen comienzo para las negociaciones con el Bully de Trump.