Macron

La victoria del joven presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, frenó bruscamente la inercia del populismo y el aislacionismo que muchos temían sería inevitable en el mundo después del Brexit y Trump. Los franceses, según dijo la derrotada candidata de extrema derecha Marine Le Pen, votaron por la continuidad. Pero su conclusión no es precisa.

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Los franceses eligieron a un candidato centrista no abanderado por los dos partidos dominantes, el Republicano, el partido del presidente anterior Nicolás Sarkozy; y el Socialista, al cual pertenece el presidente saliente François Hollande. Macron nunca fue antes candidato para un puesto de elección. Esta fue su primera campaña política (¡qué buen comienzo!). Logró lo imposible al llegar a la segunda vuelta y salir victorioso sin la ayuda de los viejos partidos.

Su única experiencia en el gobierno de Francia fue cuando el presidente saliente Hollande lo reclutó para que asumiera el puesto de Ministro de Economía. Anteriormente trabajaba en el banco Rothschilds. Para promoverse, no formó un nuevo partido tradicional, como sería lo más lógico, sino un movimiento ciudadano que admite a todos llamado ¡En Marcha!, una brillante estrategia porque logró atraer tanto a Republicanos y Socialistas hartos del status quo.

El partido de extrema derecha, Frente Nacional, fundado por el padre de Marine, siempre ha estado en los márgenes. Esta vez se pensaba que tenía la mejor oportunidad de llegar a la cima solo porque ganaron el Brexit y Trump. Creo que el mundo puede dar un suspiro de alivio porque tal vez ya no se acabe el mundo en esta década.

Por eso opino que la elección de Macron no es un voto por la continuidad, como afirmó Le Pen, sino un rechazo a la anquilosada clase política. Ya sabemos cual es el desastroso resultado de dicho repudio en Estados Unidos. ¿Cuál será el de México en el 2018? No existe una alternativa equivalente a la de Macron. El PRI y el PAN ya demostraron que son lo mismo. Tal vez la gente decida darle una oportunidad al incansable AMLO. Será interesante.

En cuanto a Macron, para gobernar en el sistema de gobierno de Francia necesita el apoyo de miembros del parlamento que sean de su partido, el cual acaba de nacer. A principios de junio serán las elecciones parlamentarias. Para esto, ¡En Marcha! está furiosamente reclutando a sus candidatos con la promesa de que la mitad serán mujeres. Los 570 candidatos a la asamblea nacional tienen que elegirse por mayoría. Si no la obtienen hay una segunda vuelta, al igual que con las elecciones presidenciales. Si ¡En Marcha! no obtiene la mayoría en el parlamento, Macron tendrá dificultades para ejecutar su plan de gobierno.

Tampoco hay que olvidar que la tercera parte del electorado votó por Le Pen, quien proponía abandonar la Unión Europea y cerrarle la puerta a los inmigrantes. Millones de franceses están de acuerdo con ella.

Una última observación es que la campaña de Macron también fue víctima de hackeo, supuestamente de Rusia, al igual que la de Hillary, aunque no afectó los resultados.

 

 

 

 

 

Bancarrota Moral

Los ciudadanos de muchos países del mundo están hartos de sus gobernantes. Ya no toleran la corrupción, los gobiernos hinchados de funcionarios ineptos que despilfarran, el partidismo como doctrina y la concentración de la riqueza en la cúpula que ocupan los privilegiados. El efecto de los malos gobiernos, aunado a las consecuencias de la globalización y los avances tecnológicos, han dado como resultado que la clase trabajadora se estanque.

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En Estados Unidos, el índice de desempleo se encuentra a niveles históricamente bajos. Esto debería ser motivo de celebración; pero no, hay un malestar general en los trabajadores porque saben que sus sueldos no aumentan. Que sus trabajos están desapareciendo y que, aunque logren encontrar otros, ya no será igual. Tendrán en su edad madura que aprender a hacer algo diferente y sus futuros ingresos serán insuficientes para mantener su estándar de vida.

En este clima, lo más fácil es encontrar a quién culpar. Primero a los políticos y a los ricos, que sí merecen que se les atribuya responsabilidad. Después a los inmigrantes, quienes ahora son perseguidos, maltratados y sujetos a una invectiva brutal por los candidatos de derecha en Europa y Estados Unidos.

Pero el hartazgo no puede justificar que Donald Trump haya sido electo presidente del país más poderoso del mundo. Trump es un manipulador, corrupto, farsante y amante de los reflectores, quien se alimenta de la adulación de la mitad de los norteamericanos a los cuales lo único que les da en retorno es atole con el dedo.

Trump se hizo rico como lo hacen lo estafadores. Docenas de sus empresas han quebrado, muchas por haber defraudado a sus inversionistas y clientes. Su talento savant es saber manipular las leyes de bancarrota, ¡lo ha hecho en seis ocasiones!, para que cuando sus empresas quiebren él salga bien librado. Opera al margen de la ley con un equipo legal enorme que litiga las miles de demandas pendientes contra sus empresas.

La experiencia de Trump debería descalificarlo para ser presidente. Hoy está aplicando sus tácticas irracionales que no van a afectar solo a sus empresas, sino al mundo entero. No hay leyes de bancarrota que lo puedan rescatar si descompone al planeta, hoy al borde de catástrofes en Asia y el Medio Oriente.

A parte de la astucia necesaria para promover su marca y aprovecharse de incautos, Trump es profundamente ignorante. No sabe nada de historia. No lee. Cambia de opinión cada vez que alguien le dice algo diferente y por eso sus asesores cercanos no lo quieren dejar solo ni un instante. Lo malo es que no pueden dormir con él y evitar que a las 5 de la madrugada bombardee al mundo con sus tweets.

Sus declaraciones diarias están fomentando un ambiente de miedo y ansiedad en toda la sociedad. La semana pasada, en un discurso de una hora sin pies ni cabeza, repitió uno de sus poemas favoritos en donde compara a los inmigrantes con serpientes. ¡Qué buen ejemplo para la juventud!

Trump ya está de nuevo en bancarrota, pero una de otro tipo. Una bancarrota moral.

Los primeros 100 días de Trump

La primera vez que se utilizaron los logros de los primeros 100 días de un gobierno como una medida de su éxito fue en 1933, cuando el mismo presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, estrenó la frase que ahora se utiliza en todo el mundo. Roosevelt llegó a la presidencia cuando la economía norteamericana estaba colapsada debido a la Depresión de 1929 y en muy corto tiempo tuvo que impulsar muchas leyes para enderezar al país, leyes que aún perduran.

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En México, en marzo del año 2013, el Presidente Enrique Peña Nieto pronunció un discurso haciendo alarde de sus logros durante los primeros 100 días de su gobierno. Si ustedes recuerdan, en ese entonces todavía teníamos la ilusión los mexicanos de que este gobierno sería diferente a los anteriores. También recuerden que EPN presentó la mayoría de sus reformas durante los primeros 100 días.

Los primeros 100 días son supuestamente importantes y especiales porque es el período de luna de miel cuando a los nuevos gobiernos se les brinda el beneficio de la duda.

El presidente Donald J. Trump está muy consternado porque el sábado 29 de abril cumple 100 días su presidencia y no tiene ningún logro que presumir. El empresario que decía que solo él con su habilidad innata de saber ganar resolvería los problemas del mundo está estancado. Su mal concebida orden de prohibir la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de algunos países musulmanes ha sido dos veces rechazada por los tribunales. Su estrategia de retener fondos federales a las entidades que no apliquen su draconiana política migratoria también fue bloqueada. La cancelación de la ley de la salud conocida como Obamacare no pudo lograrse debido a la oposición de la extrema derecha de su propio partido. Trump es profundamente ignorante y al mismo tiempo imperioso, volátil y altanero, lo cual hasta el momento no le ha permitido armar un equipo confiable que le ayude a navegar los mares siempre turbulentos de Washington.

El Congreso tiene que aprobar a más tardar mañana viernes el presupuesto para que el gobierno pueda funcionar por los siguientes 6 meses. Trump se encajonó con esto al insistir que se incluyan fondos para la construcción del infame muro fronterizo, algo inaceptable para los demócratas y muchos republicanos. Antier sufrió la humillación de tener que retractarse de esta exigencia, lo cual por el momento parece que evitará que el gobierno cierre sus puertas temporalmente.

El gran logro de Trump es ser el presidente menos popular de la historia moderna durante los primeros 100 días de un gobierno norteamericano. El personal de la Casa Blanca vive en un estado de ansiedad y pánico porque no saben qué es lo siguiente que va a pasar. Se enteran de las prioridades cambiantes del presidente a través de sus explosiones de 140 letras en Twitter. Las capitales de los países de todo el mundo siguen tratando de descifrar la mente de Trump, una labor imposible. Su estilo es decir algo y al día siguiente lo contrario, algo que difícilmente cambiará.

Airbnb vs. los hoteles

Dediqué mis Cavilaciones de hace 15 meses a Airbnb, una empresa de Internet fundada en el año 2008 que en ese entonces empezaba a invadir el territorio de la industria hotelera. Las cadenas hoteleras todavía no veían a Airbnb como un riesgo importante. En la era tecnológica todo cambia muy rápido y hoy ya no tienen la misma opinión. Airbnb ofrece hospedaje en 190 países del mundo y tiene un valor como empresa de $30,000 MDD, más del triple que cuando escribí mi anterior artículo y 30% más que lo que vale la cadena Hilton. Más de 150 millones de viajeros se han hospedado en los más de tres millones de lugares disponibles. Airbnb ha logrado esta increíble creación de riqueza sin haber invertido un centavo para construir ni siquiera un solo cuarto de hotel.

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El modelo de negocios de Airbnb es muy sencillo. Si yo poseo un cuarto extra en mi casa o una mansión entera para docenas de personas que yo quiera rentar a corto plazo, me inscribo en Airbnb como proveedor para anunciar mi propiedad. Al mismo tiempo, los que buscan dónde hospedarse y prefieren no quedarse en un hotel, buscan los lugares disponibles en el sitio de Internet. Airbnb cobra una comisión por cada renta.

¿Cuáles son las ventajas? Quizás la principal es el precio. Acabo de visitar la Ciudad de México en donde estuve una semana en un departamento justo en el Paseo de la Reforma a dos cuadras de La Alameda y el precio por noche fue de menos de $1,000 pesos. El departamento de lujo era de dos recámaras con sala, cocina, comedor y dos amplios baños y con acceso al gimnasio y la alberca del edificio. Un hotel de lujo en esa zona puede costar dos o tres veces más.

¿Cuáles son las desventajas? Los lugares no tienen servicio de cuarto y tal vez no se hace la limpieza todos los días.

Las empresas hoteleras odian esta competencia porque dicen que a Airbnb no se le aplican las mismas reglas. No tienen que cumplir con los mismos reglamentos de protección y seguridad para sus huéspedes; no pagan impuestos hoteleros; no cumplen con las leyes contra la discriminación (algunos dueños han rechazado huéspedes a causa de su raza). Los municipios están aliándose con los hoteles porque los impuestos que recaudan están disminuyendo. Unidos reclaman que algunos vivales han construido hoteles que no registran como tales y que usan a Airbnb para conseguir a sus clientes. Otra queja es que el precio de las casas se ha inflado porque les conviene más a los desarrolladores rentarlas con Airbnb que venderlas.

El resultado de esto es una total disrupción (una de mis palabras favoritas) de la industria hotelera. En los siguientes meses o años se librará la batalla legal y mediática entre los hoteleros y Airbnb por el corazón de los viajeros (y sus carteras). Algunos hoteleros han declarado cándidamente que ya no pueden cobrar “hasta el límite de lo que aguantamos como lo hacían antes” debido a Airbnb. Así no se ganan corazones.

Phishing

Frecuentemente me llegan correos electrónicos que aparentan ser de compañías legítimas que tienen mi dirección de email. El mensaje que más recibo es de FedEx. El texto dice que hay un paquete que no me han podido entregar y que oprima un botón para obtener más información. Hacerlo equivale a abrirle la puerta a un hacker para que invada mi computadora y pueda robar mi identidad.

phishing

A este tipo de crimen cibernético se le llama phishing. Los phishers usan una estrategia compleja para invadir nuestra privacidad. Primero identifican a la compañía que quieren atacar y cómo obtener una lista de correos electrónicos de sus clientes. Esto es más fácil de lo que se imaginan pues muchas empresas venden sus propias listas de clientes o utilizan las mismas. Después construyen una imagen falsa de la empresa desarrollando un sitio de Internet apócrifo con la fachada del original. El siguiente paso es enviar correos masivos para atraer a sus futuras víctimas al peligroso botón.

Al penetrar nuestro recinto cibernético, los phishers colectan información ya sea sin que nos percatemos de que lo estamos haciendo, o, asombrosamente, con la total cooperación de quienes la ofrecen sin darse cuenta del riesgo. Con esta información pueden hacer compras con nuestras tarjetas de crédito, involucrarnos en lavado de dinero, extorsionarnos, o dañar nuestra reputación publicando información comprometedora.

Algunos de ustedes se preguntarán: ¿Cómo es posible que alguien caiga en esta burda trampa? De la misma manera que ha sucedido durante toda la historia de la humanidad. Los que quieren robar siempre encuentran a los que se descuidan. Phishing es equivalente a recibir mensajes de texto o llamadas telefónicas para extraer información tentándonos diciendo que nos ganamos un automóvil en un sorteo al cual nunca entramos.

Uno de los principales desastres que sufrió Hillary Clinton durante su fallida candidatura que dio como consecuencia el ascenso inverosímil del inepto presidente Donald Trump, fue la publicación de los correos privados de los empleados de su campaña electoral. Los mensajes no eran fuera de lo común si se hubiesen mantenido en privado. No se cometió ningún delito; sin embargo los Republicanos pudieron utilizar la información robada y publicada por Wikileaks para dañar a Clinton.

¿Cómo obtuvieron los hackers esta información? ¡Phishing! John Podesta, el mismo jefe de campaña de Hillary y anterior jefe de gabinete de la Casa Blanca de Bill Clinton, fue quien oprimió el fatídico botón que contribuyó a la derrota de su candidata.

Hay una manera fácil de saber si un correo es apócrifo. El nombre que aparece de quién envió el correo es arbitrario. La verdadera dirección está oculta pero se puede revelar haciendo click en dicho nombre. Las direcciones de los empleados de una empresa siempre contienen la identidad de la empresa. Por ejemplo, el correo falso que mencioné de FedEx, aunque el contenido está bien presentado y tiene el logo falsificado de la empresa, dice que viene de Bailey. Si hago click en Bailey, se ve que la dirección verdadera es farley@astudillo.com, que no tiene nada que ver con FedEx. ¡Cuidado!